I: bienvenido a casa.

Corrió por el puerto a toda velocidad hasta chocar con otro marino.

-¿Eres idiota?- le gritó el hombre al que habia chocado.

Se levantó del piso al que habia caido en el choque frotandose la cabeza, ese hombre tenía brazos de hierro, le dolia la cabeza como si hubiera chocado con una pared.

-Lo siento. - fue lo unico que alcanzó a decir porque recordó que si no se apuraba, llegaría tarde y el barco zarparía.

Volvio al trote cuando se dió cuenta que algo se le habia caido, su mapa. No podía volver a por el, pero lo iba a necesitar cuando el viaje termine.
No pudo pensar demasiado ya que cuando lo notó ya se encontraba subiendo al barco que estaba a segundos de zarpar.
Se encamino hacia la aventura que le esperaba sin su mapa, aunque mucho ya no le importaba porque sabia que sin mapa, la diversion sería mayor.
Ya en el barco todos los piratas se pusieron en sus labores... Nabi no era de ayuda para nada, era lo bastante torpe como para estar de guardia, y muy debil como para hacer tareas de carga, de vez en cuando limpiaba la cubierta, pero este barco traía sus propias sirvientas. En este barco se notó más que nunca el poque la llaman la Reina de los piratas.
Nabi es una chica pirata, si una chica pirata, que para colmo usa vestidos largos, adornados y de telas preciosas como los de las princesas. Le encanta estar bien vestida y arreglada a pesar de ir saltado, corriendo y peleando con la gente por ahí.
Es simpatica y amable aunque es temperamental, pero poco les importaba a los dueños de los barcos en los que iba de pirata.
El rey de los piratas esta vez era John, un chico joven simpatico, al que le agradaba mucho Nabi... tanto que daba que sospechar. El creía que Nabi tenia espiritu de pirata aun que no la apariencia.

Este viaje iba a la tierra... especificamente a Sabaku no Kibo... Nabi estaba especialmente emocionada. Siempre habia querido ir allí ya que dicen que encierra muchas aventuras ese reino, pero más que aventuras eran peligros.
Había quedado en aquilar en una hospedería del lugar un cuarto para quedarse allí algún tiempo. Ella no iba a volver a los mares con el resto de los piratas y al mismo tiempo, ya lo tenia todo planeado. Pero como había perdido su mapa, no estaba segura que iba a hacer cuando lleguen. Por el momento pensaba en disfrutar su viaje hacer el robo y despues pensar si quedarse en Tochi o volver a Mizu.
-Disculpa... damisela, no quería molestar su sueño, pero la cena esta servida y sino va a comer los barbaros no le dejarán nada. - le dijo un joven de ojos esmeralda luciendo una sonrisa brillante. Nabi se habia quedado dormir. Se levató y observó su alrededor... el cuarto del capitan, no sabia como habia terminado allí, seguramente el mismo la habia llevado, ella estaba segura de que el era un joven amable, y que sin duda la trataba como a una princesa.
-Si gracias.- alcanzó a decir mientras el joven le extendía una mano para que lo acompañe. Sutilmente Nabi tomó la mano del joven y se dirigieron al comedor.
Una mesa que superaba los 5 mentros seguramente se extendia, a cada lado piratas de todos los rangos, razas, tipos que se puedo imaginar. Nabi estaba sorprendida... no por la variedad de razas sino por la familiaridad entre ellos.
Los piratas generalmente luchan por ser parte de la tripulacion de Scar el pirata legendario, por lo que no tienen un barco fijo ni le son leales a ningun capitan, solo vagan por los barcos consiguiendo experiencias para ser elegidos por el vampiro. Nabi era de esos.
Se sentó junto al capitan, el se habia ocupado especialmente de guardarle un sitio predilecto, tenia miedo que sus tripulantes la pusieran en una situacion incomoda, pero a cambio se tuvo que aguantar las burlas de sus compañeros.
-Capitán se nota que la joven le interesa. - insinuó uno de los piratas entre risitas, los demás reían a la vez.
-No, simplemente quiere cuidarla de gente como tú.- lo defendió Gin, un pirata famoso por el barrio de Nabi, ella estaba encantada con sus ojos.
-Ya salió el abogado del diablo.- se escuchaba del fondo, las risas comenzarón de nuevo pero esta vez el capitan, Gin y Nabi participaban de ellas.
Gin Okami es uno de los más fieles a John, de hecho, es el mejor amigo, son como hermanos, siempre esan apoyandose. La tripulación los acusa de pareja en sus chistes recurrentes, pero la verdad es distinta.
A Nabi le estaba empezando a gustar este tipo de viajes. Estab pensando seriamente en viajar más seguido con esa tripulación, eran sumamente respetuoso y el aire de familiaridad le recordaba a su propia casa, donde la paz, el buen humor y la arminía creaban el clima perfecto.

La cena terminó. Sin muchos sucesos, solo bromas que se gastarón durante la digestión y bailes entre los compeñeros, en el que Nabi no participó, estaba muy cansada para eso.
-Al fin...- se expresó mientras se tiraba en una de las camas de las habitaciónes.
En el barco habian 5 habitaciónes... una del capitan John la más grande y lujosa de todas las de barco. La de Gin era otra, ya le pertenecia a el desde hace tiempo, un cuarto pequeño y junto al del capitán. Las otras tres eran habitaciones medianas llenas de camas, colchones y reposeras. Esas habitaciones era grandes, muy grandes, pero no cabia mas un alfiler en ellas despues de que todos los piratas las copaban.
Nabi se vió invadida cuando todos fueron a acostarse. Los piratas seguían sus risotadas aun en el cuarto y no podía pegar un ojo.
-Pueden guardar silencio. El capitán se fue a dormir.- Interrumpió Gin al entrar en la hbitación. Recorrió el cuarto con la vista y se quedo helado al ver a Nabi entre los hombres. -¿Que haces aqui?- le dijo.
-Voy a dormir...- contestó Nabi un tanto timida, sabia que habia hecho algo mal, pero no estaba segura de qué se trataba exactamente.
-No, por favor, aqui no.- le dijo Gin con tono severó. Nabi se asustó, pensó que el estaba disgustado. El miedo la llenó. Gin la tomó de una brazo suavemente y la sacó de la habitación.
-No debes dormir con ellos o amanecerás... mejor no decirlo. Ven conmigo.- Su tonó habia cambiado, ya era un tono dulce y amable. Nabi se sonrrojó.
-Sí.- le dijo sin dudarlo.
-Este es mi cuarto... no es muy grande pero hay dos camas, no voy a hacerte nada... lo sabes. Si no estas comoda puedo ir a dormir con los otros.- le instruyó Gin mientras la miraba a los ojos inspeccionando su reacción.
-No hay problema- contestó Nabi, sabiendo que Gin a pesar de ser un hombre era alguien especial.
La noche trascurrió serena. Una leve lluvía bañó el barco y creo una melodía en los metales del barco que hizo dormir más dulcemente a Nabi y al resto de la tripulación.


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Fin EPISODIO 1.

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